El invitado principal.



Jesús había estado con los apóstoles, lo habían visto obrar, conocían cara a cara a Dios, les había hablado sobre la resurrección. Aun así sintieron miedo durante la espera. Tenían urgencia por confirmar que lo que Cristo había dicho era real y mientras, permanecían escondidos.

Cuántas veces pasa lo mismo en mi corazón y me oculto ante mis temores, detrás de mi inseguridad, de mi impaciencia para dejar a Dios actuar. Quiero quedarme cerquita suyo porque sé que para amar hasta el extremo lo necesito a Él, que si lo dejo, será Él quien moldeé mi corazón, quien me restaure, me haga de nuevo como esa obra maestra que se encuentra en trabajo de remodelación pero le pido que sea a mi modo, le doy clases de felicidad a Aquel que es la felicidad misma.

Ya me ha dicho que como promesa tengo al Espíritu Santo, que es Él quien soplará esa esperanza que mantendrá encendida más allá de cualquier titubeo. Al enviárnoslo, enciende en nosotros el fuego del amor. Derrama vida y nos empuja hacia delante, invitándonos a crecer y llevándonos a buscar siempre más. Si bien nosotros somos los que caminamos, Él es el que nos anima.

Quiero darlo todo, vivir con la certeza de que Su presencia es lo que más necesito y así volver más y más constantemente a pedirle que venga. A invitarlo a estar conmigo porque con Él veo siempre las cosas de otra manera, ya no me parece que voy yo y que no sé ponerme de pie, sé que está Su fuerza y es la que me levanta. Despierta en mí anhelos que no reconocería si no fuera porque está Él aquí.

“No permitan que el mundo les haga creer que es mejor caminar solos. ”
- Papa Francisco

Mi carisma QCN me invita a invocarlo siempre para dejarlo actuar, desbordándome el corazón con alegría y vida. Ser tierra fértil para lo que el Espíritu quiere sembrar en mí.

Quiero ser amiga del Amor. Saber que la invitación también implica vivir en misión todos los días, no siempre sé hacerlo, sin embargo: Él me dará fuerzas, Él lo hará todo, si yo quiero, si lo dejo.

Gracias Señor. Porque llevaste a un nuevo y maravilloso nivel el don de la amistad. Al regalarnos tu Espíritu, te nos volviste a dar tú mismo en intimidad, te entregaste una vez más, vives donándote. Gracias, por confiarnos Tu vida. Llévanos a buen puerto, queremos seguirte y hoy sabemos que es posible. Regálanos este corazón dispuesto para poder subir a la barca, y navegar mar adentro, seguros de que si te entregamos el timón, llegaremos a un puerto siempre seguro  CONTIGO en la eternidad.



Comentarios